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Miguel Cabrera story9spanish)


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Miguelito el grande

 

Jos? Miguel Cabrera se uniform? por vez primera a los 4 a?os y el miedo se le meti? en el cuerpo. No volvi? a jugar en todo un a?o. A los 13 tom? la decisi?n de su vida, quer?a ser lo que es: un grandeliga. Y consigui? dos scouts de lujo: su padre Miguel y su madre Gregoria

 

Antes de saltar este a?o a las Mayores, Jos? Miguel Cabrera Torres estaba acostumbrado a dar peque?os brincos. ?El siempre se tiraba por la empalizada para ir a entrenar o jugar caimaneras en el estadio de b?isbol que est? detr?s de la casa?, cuenta Berta Torres, abuela materna del grandeliga de los Marlins de Florida.

 

Con el pasar de los a?os, esa suerte de patio trasero se convirti? en el destino de decenas de observadores y directivos de organizaciones del beisbol estadounidense, que peregrinaron desde el norte para comprobar con sus propios ojos lo que ya los reportes eran incapaces de definir adecuadamente.

 

Faltaban palabras.

 

 

Jos? Torres, t?o del jugador, recuerda claramente la impresi?n que su sobrino caus? a los representantes del equipo de Miami. Sentado en la peque?a tribuna del descuidado parque de pelota, revive aquel momento: ?Ellos estaban aqu?, viendo hacia la puerta, impacientes porque Miguelito no llegaba; pues no se hab?an percatado de que estaba en el terreno y que hab?a entrado al saltar por la pared de la casa de la abuela?.

 

?Luego, lo pusieron a fildear y lanzar la bola. No cre?an lo que ve?an. Despu?s le dijeron:

?Vente a batear! Y Miguel la pon?a donde quer?a. Iban de un lado a otro, no lo pod?an creer. Este muchacho como que es extraterrestre, baj? de la Luna, gritaban?.

 

Se equivocaban. Jos? Miguel emergi? del muy terrenal y humilde barrio La Pedrera en los alrededores de Maracay, estado Aragua, en un hogar en el que, a falta de pan, los ni?os nac?an con el bate y el guante bajo el brazo.

 

Todos sus t?os maternos practicaron beisbol. Jos? milit? con los Tigres de Aragua y estuvo en las menores con Kansas City; David defendi? en el pa?s a la novena arag?e?a y tambi?n se uniform? con los Cardenales de Lara; mientras que en EEUU estuvo con las filiales de otros p?jaros rojos, los de San Luis. Francisco particip? en la selecci?n nacional amateur de beisbol y el menor, Pedro, tuvo una breve pasant?a por los diamantes y luego se dedic? a las artes marciales.

 

Mas en este caso, hijo de gata caza rat?n.La madre de Jos? Miguel, Gregoria Torres jug? softball, al igual que sus otras tres hermanas, y destac? durante 14 a?os con el combinado femenino de Venezuela, ocupando la posici?n de campo corto y viajando a diversas competiciones internacionales.

 

??Ocho hijos deportistas!?, se ufana la se?ora Berta, quien a los 84 a?os celebra que su nieto haya completado el sue?o que sus hijos apenas rozaron. ?A ellos la suerte no los ayud?, cosas de Dios?, explica.

 

 

PRIMEROS PASOS

A los 4 a?os, Miguelito, fan?tico de los Leones del Caracas , ingresaba a la escuela de beisbol David Torres. Casi fue debut y despedida. ?Era la primera vez que jugaba.

 

Lo metieron en segunda base y cuando ven?an a batear, al ni?o que le anteced?a le pegaron un pelotazo. Luego de ver eso, se guind? de la cerca y de all? no lo pudo quitar nadie?, rememora entre risas Gregoria, a quien todos llaman cari?osamente Goya.

 

Un a?o dur? el susto dentro del cuerpo del aporreador que har?a temblar a los mejores brazos del Big Show. ?Se pon?a a llorar, no quer?a ir a las pr?cticas; sin embargo, al ver a los ni?os entrenar, se entusiasm? y volvi? al estadio?, agrega la mam? del jardinero derecho de los Marlins.

 

Esta etapa fue fundamental para Cabrera, quien naci? el 18 de abril de 1983 en el Hospital Central de Maracay. Jos? Torres estima que a su difunto hermano David se le debe mucho de la formaci?n deportiva del grandeliga. Goya coincide con esta apreciaci?n y a?ade que el t?o ?era fuerte con ?l para que entrenara. Nunca le dec?a que era bueno; en cambio, le repet?a que ten?a que ponerle m?s porque a?n le faltaba demasiado?.

 

Su madre confiesa que ?la crianza de Miguelito fue un poco dura, con humildad. No exig?a nada, comprend?a la situaci?n que atraves?bamos?.

 

Miguel Cabrera, su padre, ten?a un taller de latoner?a y pintura; al tiempo que la mam? era ama de casa y ayudaba en las cuestiones del negocio familiar.

 

Los padres hicieron hincapi? en la disciplina del joven y forjaron su esp?ritu luchador.

 

 

?Goya fue muy fuerte con ?l, lo apret? mucho en el bachillerato?, indica el t?o Jos?, quien reconoce la dedicaci?n de su hermana y su cu?ado para con su primog?nito.

 

?Su mam? y su pap? hicieron cosas que pocos hacen por sus hijos. Todos los fines de semana lo acompa?aban al estadio y todo esto es el fruto de sus esfuerzos?, sostiene Sim?n Astudillo Urbina, vecino y due?o de un restaurante en La Pedrera, que se jacta de conocer al cuarto bate de los campeones mundiales ?desde que era un peladito?.

 

Wilmer Astudillo Mora, comerciante de la zona, rescata que ?sus padres siempre lo fueron llevando con mucha educaci?n. A las 9 de la noche estaba recogido en su casa, y cuando no estaba all? se la pasaba en el estadio y, a veces, en la plaza de enfrente?.

 

?El no fue tremendo, lo ?nico es que se la pasaba con la pelota y no pelaba para darle un pelotazo a cualquiera; pero, su familia puso mucho empe?o para que echara para adelante?, agrega risue?a la abuela Berta.

 

Frank Torres, primo de Miguelito, lo describe como un muchacho tranquilo. ?Para divertirnos jug?bamos b?squet, futbolito y, cuando ten?a juego los fines de semana, visit?bamos parques, hac?amos parrillas o nos ba??bamos en la playa?, acota este joven de 22 a?os que tambi?n es beisbolista.

 

 

En La Pedrera es el ?nico tema de conversaci?n.

 

Sus afiches cuelgan de las paredes de casas y locales comerciales;mas, no se trata simplemente de la fascinaci?n por el ?dolo deportivo, sino el aprecio por el vecino afable, juguet?n, bailador de merengue, callado y modesto.

 

Luis Enrique Correa lo pinta como ?un buen muchacho? y revela que en m?s de una ocasi?n cruzaba la calle para comprar en su quincalla sus chucher?as preferidas y ?chocolates para sus amigas?.

 

TRABAJO FUERTE

En la escuela de David Torres jug? hasta prejunior (categor?a de 9-10 a?os de edad), dentro de la liga Mario Brice?o Iragorry. Cuando ascendi? a junior, ingres? al equipo Fanametal en Cagua y m?s tarde pas? a jugar con Tigritos, dirigido por el scout de los Rojos de Cincinnati F?lix Delgado.

 

A los 13 a?os, en una charla de sobremesa Miguelito deline? su futuro. Le comunic? a su padre que deseaba convertirse en pelotero profesional y recibi? una serena respuesta: ?Debes dedicarte a eso y a tus estudios, trabajar bastante para lograr esa meta?, y a partir de ese momento, relata Goya, ?comenz? a aplicar ese consejo. Sal?a del liceo Andr?s Bello, donde se gradu?, a la 1 de la tarde, almorzaba y despu?s practicaba hasta la 6 pm?.

 

Para cuidar su brazo, el pap? le prohibi? jugar voleibol, disciplina en la que resalt? hasta el punto de que le propusieron integrar la selecci?n nacional juvenil de la especialidad.

 

 

?Pero ?l se iba a practicar escondido?, advierte Goya. Por ello, el rostro que acapara las primeras planas de los peri?dicos venezolanos ?cuando ganaba su sexteto, hu?a de los reporteros gr?ficos y nunca sal?a en las fotos para que nosotros no nos enter?ramos?. Pronto el beisbol absorber?a todo su tiempo. Los ?xitos logrados en diferentes cert?menes le abrieron un puesto en la novena que disput? el Panamericano de San Luis, EEUU, en 1997.

 

En ese torneo, Jos? Miguel fue designado campe?n shortstop, jonronero, bate, slugger e infield. Gracias a esta actuaci?n, recibi? varias condecoraciones en el pa?s, incluido su segundo premio a la excelencia de la juventud arag?e?a, y fue llevado por Gilberto Mendoza a la cena anual de la Asociaci?n Mundial de Boxeo en Las Vegas, donde comparti?, entre otros, con Evander Holyfield y Admin Holmes.

 

En Missouri, adem?s de las distinciones, conquist? la atenci?n de los cazadores de talentos de las Mayores. ?Eso era un solo corri corri. Del liceo al estadio de La Pedrera.

 

Nicolas Pineda/TalCual

 

 

 

QUIERE JUGAR

Jos? Miguel Cabrera podr?a festejar las navidades con los Tigres de Aragua.

 

?Miguelito debe arribar al pa?s la semana pr?xima y me dijo que est? en conversaciones con los Marlins para obtener el permiso para jugar en Venezuela?, se?ala Gregoria Torres, a quien su hijo cont? que piensa descansar en noviembre y luego se incorporar?a a la n?mina de los felinos en diciembre.

 

 

Llegaba el jefe de Toronto, a los tres d?as uno de los Marlins. Hubo un momento en que los scouts de Venezuela no pod?an hacer nada porque no sab?an c?mo calificar a ese pelotero?, narra Goya.

 

En el d?a Miguelito deslumbraba a los observadores for?neos y, en las noches, los padres se manten?an en vela. ?No dorm?amos, estudi?bamos las ofertas. Qu? pelotero jugaba aqu?; qu? chance pod?a tener Jos? Miguel con las organizaciones. Eso lo habl?bamos Miguel y yo en las noches, que se nos iban en puro pensar?.

 

Las cavilaciones culminaron el 2 de julio de 1999, en El Port?n de la Abuela en la avenida Las Delicias de Maracay, donde Cabrera sorprendi? al mundo del beisbol al firmar con los Marlins de Florida por un bono de 1 mill?n 800 mil d?lares.

 

?Ese d?a tuvimos que escondernos, el Hotel Pipo estaba lleno de scouts y agentes, no pod?as moverte.Tuvimos que irnos a la playa para evadirlos, pero ten?amos una visi?n clara porque los clubes le daban 5 ? 6 a?os para llegar arriba y, al final, s?lo necesit? 4 a?os?, se congratula Goya, quien asegura: ?Pensamos en el futuro de ?l, no en el dinero?.

 

Al d?a siguiente de la firma, los periodistas arribaron a La Pedrera para ubicar al millonario prospecto, que los recibi? descalzo, en shorts y sumergido en una monta?a de arena junto al palo de almendr?n del patio de la casa de la abuela.

 

 

 

NUEVA VIDA

Ansiedad, nerviosismo, alegr?a, esperanza.

 

La vida de Gregoria, Miguel, Jos? Miguel y Ruth, su hermana de 17 a?os, cambi? por completo.

 

La separaci?n fue lo m?s doloroso. ?Al principio le peg? bastante; pero ?l tom? esto con mucha madurez y entendi? que ese era su trabajo y lo que quer?a hacer con su vida?, indica Goya.

 

Sin embargo, eso no impide que el ?Gordo? -apodo materno- sienta nostalgia por los canelones y las arepas de la mam?, su comida preferida. ?Todo el tiempo hablamos con ?l, lo que hacemos es decirnos:Te quiero mucho, yo tambi?n, te amo, ponle Miguelito...? .

 

Ahora no est? s?lo. El 26 de junio de 2002 se cas? por civil con Ros?ngel Polanco (20), su novia en el liceo, del barrio La Cooperativa, cercano a La Pedrera.

 

Hab?a fijado su matrimonio eclesi?stico para hoy, pero la imprevista llegada del anillo de la Serie Mundial ha postergado hasta nuevo aviso el advenimiento del aro nupcial.

 

Fue Ros?ngel la que llam? a Goya el 20 de junio pasado para anunciarle la buena nueva: Jos? Miguel sub?a a las Mayores.

 

M?s tarde ese mismo d?a, y con su primer jonr?n a cuestas en la Gran Carpa, volvi? a repicar el tel?fono en Maracay: ??Mam? estoy feliz!?.

 

La emoci?n contagi? a la familia.

 

?Esa noche le prend? su vela a la Virgen del Carmen y le dije: Mira, conc?deme que mi nieto no me baje, nada m?s para arriba?, rez? do?a Berta.

 

Y la protectora de las ?nimas del purgatorio le dispens? el milagro, as? como a ?l su sue?o: ?Miguelito me dec?a, ?abuela yo tengo esperanzas de ser un buen deportista para ayudarlos a salir de esta situaci?n', porque est?bamos muy mal?.

 

Un a?o despu?s de firmar con los Marlins, los Cabrera Torres se mudaron a una zona residencial de Maracay conocida como Parque Aragua, cercano a un inmenso centro comercial.

 

?Me siento feliz y satisfecha por estos triunfos?, admite Goya, quien sabe que las victorias son el resultado del tes?n de su muchacho e, igualmente, ?el fruto de mis rega?os?.

 

 

24 POR MANNY

Jos? Miguel Cabrera admira mucho a David Concepci?n, respeta y escucha los consejos que le prodigan sus compatriotas Andr?s Gal?rraga, Omar Vizquel, Oswaldo Guill?n y Alex Gonz?lez; pero su jugador preferido no es de estas latitudes. ?El es fan?tico de Manny Ram?rez?, el dominicano jardinero izquierdo de los Medias Rojas de Boston, asevera su mam? Gregoria Torres, quien revela que su hijo viste el uniforme 24 de los Tigres de Aragua para imitar al quisqueyano, que lleva ese mismo n?mero en su espalda con los patirojos.

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Here is an abstract for those of you who do not speak and understand spanish. Sorry for any grammar

mistakes. :D

 

It basically says that Miguel Cabrera started playing baseball at the age of 4. When he was 13 Cabs make the decision to fulfill his dream to become a big leaguer.

 

Her mother confesses that "the raising of Miguelito was a little hard. Cabs did not demand anything and he understood the situation that we going through".

 

Miguel Cabrera's father, had a factory of brassworks and painting while his mother was a housewife and helped with the family business matters. The parents insisted on the discipline and forged his fighter spirit.

 

In 1997 in the Panamerican tournament he was named champion in several categories:shortstop, homerun, batting, slugging and infielder. Thanks to this performance, he received several decorations in the country, including their second prize to the excellence of youth arag?e?a.

 

In 1999 Cabs shock the world and signed a contract with the Florida Marlins of 1,800,000 in bunuses.

 

On June 26 of 2002 he married Ros?ngel Polanco his fianc?e in the school. Ros?ngel called Goya June 20 of 2002 to anounce the good news: Jose Miguel was sent to the big leagues. Later that day Miguel called her mother to tell her about his first homerun in the big leagues and said to her: "Mom Im happy". That same night his grandmother light a candle to "la virgen del Carmen" , so that her grandson will stay up in the majors.

 

A year after signing with the Marlins, the Torres family moved to a residential zone in Maracay known as Aragua Park, near an immense commercial center.

 

"I feel happy and satisfied by these triumphs", admits Goya, who knows that the victories are the result of the tenacity of their boy and, also, "the fruit of my scolding".

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